Este libro es el homenaje que Pepa Cassinello ha querido dedicar a su querido amigo y maestro en el centenario de su nacimiento. Heinz Hossdorf tuvo una relación especial con su padre, Fernando Cassinello, y, tras la muerte prematura de este, se ocupó de la formación de la hija, junto con figuras como José Antonio Torroja y José Calavera, que le hicieron crecer con sus enseñanzas. La autora ha acompañado el libro con una exposición en el Colegio en la que ha presentado una selección de libros, documentos, planos y fotografías de este ingeniero suizo, amigo y colaborador de Eduardo Torroja, desconocido por la mayoría de los arquitectos y los ingenieros de caminos españoles, por lo que esta iniciativa puede servir para rescatar sus obras, investigaciones y su trayectoria en el campo de las estructuras, aunque sus ideas y sueños fueron mucho más allá. Heinz Hossdorf se formó como ingeniero civil y se gradó en Zúrich en 1953, pero su personalidad autodidacta —dice Pepa Cassinello— abarcó el conocimiento cognitivo del mundo que nos rodea, con independencia de disciplinas y titulaciones.
Su obsesión por el pretensado —con el que quería construir estructuras vivas imitando las de la naturaleza— le llevó, nada más terminada la carrera, a proponer un puente de piedra pretensado de 73,50 m de luz, que recogió en un artículo de una revista que Fernando Cassinello enseñó a Eduardo Torroja quien, sin dudarlo, le escribió una carta felicitándole. Ahí empezará su relación de amistad con Fernando Cassinello y el Instituto Eduardo Torroja que, en esos momentos, después de haber sido in inaugurado en 1953, estaba atrayendo a los arquitectos e ingenieros que representarían la vanguardia de la modernidad.
Todo ello lo explica Pepa Cassinello en el primer capítulo de su libro, incluida la formación en 1963, con el arquitecto Fernando Cassinello y el ingeniero alemán Hans Wittfoht, del Consorcio de Intelectuales Idealistas, que se enfrentarán con un artefacto marino para unir España y Marruecos atravesando el estrecho de Gibraltar. El recorrido histórico en el uso de modelos le permite a Pepa Cassinello completar el segundo capítulo, relacionado con su tesis doctoral sobre trazado y estabilidad de las catedrales góticas y la utilización de modelos físicos reducidos para el proyecto de láminas, en las que destacan las figuras de Eduardo Torroja, Pier Luigi Nervi, Franz Dichinger y Ulrich Finsterwalder, que inauguran la aventura laminar de la modernidad en la segunda década de los años 20, donde de las láminas se pasará a las estructuras ligeras a partir de las experimentos con modelos reducidos como los de Frei Otto. Heinz Hossdorf será uno de los principales impulsores de la construcción de láminas delgadas de hormigón durante la época de los 50 y también de la experimentación con modelos reducidos para comprobar sus estructuras, fundando en 1953 su propio laboratorio experimental en Basilea.
Heinz Hossdorf (1925-2006). Mago del Arte Estructural
ISBN: 978-84-121589-5-3 / 979-13-990700-1-9
Autora: Pepa Cassinello
Editorial: Fundación Eduardo Torroja y Printcolor, S. L., 2025
Número de páginas: 392 pág
A los modelos físicos e híbridos de Hossdorf dedica Pepa Cassinello el tercer capítulo, criticando la mágica creencia en el número y prefiriendo comprobar sus estructuras, proyectadas en colaboración con arquitectos, mediante modelos físicos reducidos con distintos materiales, aunque generalmente con resina acrílica o resina epoxi translúcida. Su propio laboratorio experimental —donde diseñó la mayoría de las instalaciones, dispositivos y aparatos necesarios— fue evolucionando para mejorar sus ensayos y poder aplicar las fuerzas de pretensado, asociándolo al uso del ordenador a partir de los años 70, y realizando ensayos no solamente de estructuras para arquitectos e ingenieros, sino también para la propia Administración, como en el caso de los ensayos de vibración en vagones de ferrocarril.
El contexto internacional del hormigón y la modernidad forman parte del cuarto capítulo, con la aventura laminar que se prolonga hasta los años 70, cuando en España Eduardo Torroja lidera el desarrollo de la precaria y artesanal industria de la construcción española, un aspecto que también sufrió la arquitectura internacional para construir la «máquina de habitar» de La Corbusier. La transformación de la bóveda a la lámina, con sus pioneros, es la trayectoria que recorre Pepa Cassinello; Heinz Hossdorf será uno de los destacados maestros internacionales a partir de la década de los 50, continuando con la evolución de las estructuras laminares durante la tercera revolución asociada al uso del ordenador. A principios de los años 50 la construcción de estructuras laminares todavía era una gran aventura de la que surgieron nuevos protagonistas, como Félix Candela, Heinz Hossdorf o Heinz Isler, desembocando al final de esa década en la fundación de la International Association for Shell Structures, que continuará en los años 60.
Hossdorf nunca dejó de soñar, aunque no tuvo tiempo de convertir en realidad su último sueño
A la obra construida por Hossdorf dedica Pepa Cassinello el quinto capítulo, poniendo de manifiesto en sus obras de colaboración con arquitectos las múltiples aportaciones que realizó en el campo de las estructuras y su repercusión internacional con la utilización estructuras laminares pretensadas, entre ellas el Pabellón de Intercambio Comercial de la Exposición Nacional de Suiza en Lausana, que fue la obra con la que más disfrutó. Junto a la obra construida están también sus ideas y sueños no construidos, entre ellos, el pabellón suizo y el estadio olímpico para la Expo de Sevilla del 92.
El capítulo sexto gira en torno a sus publicaciones en diferentes revistas técnicas y libros, siguiendo los pasos de Torroja: «Pensar correctamente es más importante que tener experiencia. Nada aporta la repetición continuada de pensamientos erróneos. Pensar correctamente nos acerca al conocimiento de nuevas formas, nuevos materiales y adecuadas soluciones a cada problema», decía Hossdorf. Su primer libro, de 1971, estaba dedicado a los ensayos en modelos reducidos. Escrito en alemán, será traducido en 1972 al español. El segundo libro, sobre la aventura de ser ingeniero, de 2003, solo se publicó en alemán, viviendo los últimos años de su vida en Madrid y muriendo en junio del 2006.
El último capítulo lo dedica Pepa Cassinello al legado de Hossdorf y su último anhelo. Los laboratorios y la empresa que él fundó en Basilea siguen existiendo, aunque en 1980 él dejó de ser el propietario. Su último anhelo fue el libro que no pudo terminar, apoyado en la admiración que sentía por Santiago Ramón y Cajal y sus estudios neurológicos. Heinz Hossdorf, o Enrique —como le llamaban Pepa y sus conocidos— nunca dejó de soñar, aunque no tuvo tiempo de convertir en realidad su último sueño.
Carlos Nárdiz Ortiz
Director de la Revista de Obras Públicas