Investigación aplicada en la Ingeniería

Esther Real | Directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona (ETSECCPB) de la UPC

“Queremos reforzar el lazo de la Escuela con las empresas, más allá de los proyectos docentes y de investigación o transferencia”

La catedrática Esther Real Saladrigas (Badalona, 1970) es, desde noviembre de 2021, la directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona (ETSECCPB) de la UPC. Con este nombramiento, Esther Real se convierte en la primera mujer en ponerse al frente de la Escuela de Caminos de Barcelona, con un proyecto entusiasta y renovador, tras las dificultades de gestión y funcionamiento ocasionadas por la pandemia.

Eugenio Pellicer Armiñana

A muchas personas les parece relevante que haya una mujer dirigiendo la Escuela de Caminos de Barcelona. ¿Has tenido que superar más retos que tus predecesores para alcanzar esa posición?

No creo que haya tenido menos oportunidades que mis predecesores. En realidad, una llega a este cargo de dirección después de años de trabajo dentro de la universidad y te encuentras, casi sin querer, en el momento oportuno y en el lugar oportuno. Obtuve la plaza de profesora titular de universidad en 2002 y la de catedrática en 2018, y durante estos 20 años he dedicado parte de mi tiempo a tareas de gestión universitaria, además de a las tareas propias de docencia, investigación y transferencia.

El principal reto que he tenido que superar es, como para todos los miembros de la comunidad universitaria, saber combinar estas tareas de manera eficiente.

No soy la primera ni la única directora mujer de una escuela de ingeniería de caminos en España. A medida que ha ido aumentando el número de mujeres que estudian Ingeniería de Caminos, también ha aumentado el número de profesoras y, por tanto, de directoras. Aunque todavía hay gente que se sorprende, yo creo que es una consecuencia natural de este incremento.

Estudios recientes han demostrado que disminuye el número de chicas interesadas por las carreras tecnológicas. ¿Crees que es importante seguir fomentando las vocaciones STEM (science, technology, engineering and mathematics) entre las chicas? ¿Qué opinas sobre la propuesta de Educación acerca de la reducción de las horas de tecnología en la ESO?

El número de mujeres ingenieras de caminos trabajando en las empresas y Administraciones públicas ha aumentado en los últimos 30 años, y creo que estaremos todos de acuerdo en que ello ha contribuido de manera muy positiva al desarrollo de nuestra profesión en España.

Tenemos ejemplos muy evidentes, que no hace falta mencionar aquí, de ingenieras de caminos con gran capacidad y profesionalidad ocupando cargos importantes.

Y es bueno que las personas que tomen decisiones en el ámbito de la ingeniería de caminos en España no sean solo hombres, porque cuando hay mujeres líderes se crean equipos, visiones y mecánicas distintas. Se necesitan soluciones tecnológicas con perspectiva de género que ofrezcan soluciones amplias para el conjunto de la ciudadanía; por ello, se necesitan puntos de vista diferentes.

Es necesario seguir trabajando para que el porcentaje de mujeres en nuestras Escuelas no disminuya. Hay que crear referentes.

¿Nos puedes decir cuáles son las principales actuaciones que te gustaría llevar a cabo bajo tu mandato?

La verdad es que iniciamos el mandato en un contexto complicado por la emergencia sanitaria causada por la pandemia mundial de COVID-19. A pesar de ello, creemos que puede ser un momento favorable para la Escuela, que lleva años evolucionando y progresando adecuadamente, tanto en el ámbito docente como en el de la investigación. La Escuela tiene ahora que afrontar un relevo generacional importante.

Partiendo de este escenario, el nuevo equipo quiere trabajar de manera profunda en el objetivo de formar profesionales que sean capaces de dar respuesta a los retos a los que tiene que hacer frente la sociedad, a través de actuaciones concretas que se englobarán en torno a cuatro grandes ejes o misiones.

En primer lugar, queremos integrar en toda la actividad formativa el concepto de emprendimiento y los criterios de investigación e innovación responsables. Además, hemos iniciado un proyecto para incorporar los principios de sostenibilidad a través del impulso de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) en las diferentes materias de los planes de estudio de las titulaciones que se imparten en la Escuela, al que seguirá la integración de la perspectiva de género como nueva competencia transversal.

Finalmente, queremos reforzar el lazo de la Escuela con las empresas, más allá de los proyectos docentes y de investigación o transferencia. Tiene que haber un mayor intercambio de experiencias y conocimiento, con el objetivo de que los estudiantes salgan mucho mejor preparados no solo en conocimientos técnicos, sino en capacidad de gestión y conocimiento del entorno.

Si las empresas quieren mejores profesionales, se tienen que implicar más en las escuelas

¿Cuál crees que es el papel de las escuelas de caminos o de la universidad en la sociedad actual?

Hace poco vimos el anuncio amenazante de que Google ha visto un posible mercado en los sistemas universitarios y ha empezado a crear los Google Career Certificates, que podrían llegar a estar bastante valorados en el mercado laboral, por encima de algunos títulos de grado o de máster.

Vaya por delante que no soy partidaria de la formación corta y rápida estilo fast food, pero sí creo que debemos plantearnos seriamente la pregunta mirando al futuro, pero sin olvidar nuestro pasado.

Posiblemente sea necesario cambiar el modelo de universidad actual clásico a un sistema universitario más abierto, innovador y capaz de integrar aspectos como el emprendimiento como una de las misiones fundamentales, además de las misiones básicas de la educación superior y la investigación, y como consecuencia de todo ello, contribuir al crecimiento económico y social del país.

Por eso es necesario definir nuevas políticas de funcionamiento menos jerárquicas, que permitan una mayor interdisciplinariedad y quizás, incluso, establecer políticas de incentivos específicas para dirigir este cambio de paradigma en la educación, o mejor dicho en el aprendizaje, en las que se valore realmente la participación de las empresas y las instituciones del sector en la definición y aplicación de las competencias. Tenemos una gran responsabilidad para formar a los mejores profesionales del futuro y es responsabilidad de todos formarlos para que sean capaces de competir en un mundo global y de dar respuesta a los retos a los que debe hacer frente la sociedad actual.

Debemos contribuir a generar puestos de trabajo altamente cualificados profesionalmente, apostando por la innovación, el emprendimiento y los sectores emergentes de la ingeniería.

©Thisisengineering Raeng

¿Qué puedes destacar actualmente de la innovación e investigación aplicada en el campo de la ICCP que se realiza en España?

La investigación, como proceso generador de nuevos conocimientos y de transmisión social del conocimiento, es una parte fundamental de la actividad universitaria, financiada generalmente con recursos públicos tanto de programas nacionales como europeos o a través de proyectos con participación empresarial.

La situación de crisis económica vivida en los últimos años ha propiciado una disminución de la participación y liderazgo de las empresas en las actividades de I+D+i, lo que posiblemente ha alejado parte de la investigación realizada en España hacia proyectos de investigación más básica y menos aplicada.

Tanto la Agencia Estatal de Investigación (AEI) como Europa han establecido recientemente estrategias para aumentar la participación del sector empresarial y fomentar la colaboración público-privada con el fin de mejorar el liderazgo tecnológico y la innovación de las empresas y aumentar su competitividad y productividad. La Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2027 establece las bases de dicha colaboración.

Ello ha contribuido más recientemente al aumento de proyectos de investigación con una visión más enfocada a la aplicación de resultados y mejora de procesos. Esto sería imposible sin la colaboración de las empresas, pero debe entenderse que los tiempos de maduración de tecnologías y conocimientos no son siempre inmediatos.

¿Cómo ves el futuro de la profesión ICCP?

El origen de la ingeniería civil lo encontramos en la ingeniería militar, muy ligada a la construcción durante muchos años por temas de defensa y estrategia. La primera escuela de caminos en Europa fue la de París, fundada en 1747, y en España, la fundada por Agustin de Betancourt en 1802.

La sociedad ha cambiado muchísimo en estos más de 200 años y lo que necesita de nosotros también.

La transición ecológica y el cambio de modelo en las ciudades es nuestra gran oportunidad de futuro, igual que el desarrollo del tren en el siglo XIX, la energía hidráulica a comienzos del XX o el desarrollo de autopistas en la segunda mitad del XX.

Hay que hacer frente a retos tan importantes y actuales como los efectos del cambio climático, la movilidad sostenible y segura, el derecho al abastecimiento de agua, la logística just in time, la resiliencia de las infraestructuras y de los servicios frente a desastres naturales o la transición energética, entre otros.

¿Cómo pueden las escuelas contribuir a este cambio?

No estoy hablando solamente de cambiar los contenidos de los planes de estudios, que en la mayoría de las ocasiones vienen definidos por órdenes ministeriales o reales decretos demasiado rígidos, sino en cómo debemos afrontar el proceso de aprendizaje.

De la misma forma que el enfoque creciente en la investigación mejoró la calidad de la enseñanza a partir de la base científica, el foco en el emprendimiento y la innovación puede mejorar la calidad y la relevancia tanto de la enseñanza como de la investigación, actuando como puente para las necesidades de la sociedad.

Este cambio debería realizarse incorporando el concepto de investigación o innovación responsable y requerirá la creación de nuevos laboratorios (de innovación), espacios de relación con empresas e instituciones, atraer nuevos talentos y proporcionar apoyo financiero y organizativo. Se deben encontrar formas de reconocer y recompensar al personal que focaliza su actividad hacia el emprendimiento y los métodos innovadores de la enseñanza, más allá del que focaliza dicha actividad actualmente a la realización de publicaciones de investigación.

Soy optimista por naturaleza y creo que la profesión tiene mucho trabajo por delante, pero debemos plantear cómo queremos evolucionar. Si las empresas quieren mejores profesionales más preparados para afrontar el futuro, se tienen que implicar más en las escuelas, y las escuelas hemos de ser capaces de escuchar y aportar soluciones a las empresas.

Posiblemente sea necesario cambiar el modelo de universidad actual clásico a un sistema universitario más abierto, innovador y capaz de integrar aspectos como el emprendimiento como una de las misiones fundamentales

¿Crees que la creación del Espacio Europeo de Educación Superior y los consecuentes cambios de planes de estudios influyeron en esta percepción social de la ingeniería de caminos en España?

Es evidente que el cambio que se inició a finales del siglo pasado con la creación del EEES y la definición de los nuevos planes de estudio de grado y máster basados en competencias ha tenido un impacto en la formación de varias generaciones de ingenieros y en la percepción social de la profesión.

Supuso un cambio muy importante y hubo muchas personas implicadas en la definición de dichos planes de estudios, a través del Libro Blanco de Estudios de Grado en Ingeniería Civil de ANECA, entre otros, y de las competencias que debían de incluirse en las ordenes ministeriales para las profesiones reguladas.

Todo ello se produjo en un contexto expansivo de creación de escuelas en España en las que se ofrecía el título de grado que habilitaba para la profesión de ingeniero técnico de obras públicas y otras escuelas para el título de máster que habilitaba para la profesión de ingeniero de caminos, canales y puertos.

Desde la implantación del proceso de Bolonia, nombre con el que se conoce a este nuevo modelo de titulaciones, ha habido muchos cambios en los planes de estudios propuestos por las diferentes escuelas de ingeniería de caminos en España, especialmente en lo que se refiere a los grados. La oferta de estudios en las escuelas de caminos se basa en las directrices establecidas en las órdenes ministeriales, Orden CIN/307/2009 y CIN/309/2009, que regulan sus contenidos a nivel de grado y máster.

El hecho de no poder poner al grado el mismo nombre que al máster condujo a una pérdida de visibilidad de la profesión de ingeniero/a de caminos, canales y puertos y además se generó confusión entre los grados en Obras Públicas y los grados en Ingeniería Civil que se ofrecían en las diferentes universidades. Ambos eran grados muy parecidos, que cumplían con la Orden Ministerial, pero que muchas universidades ofrecían de forma separada como herencia de las antiguas titulaciones de ingeniero/a de caminos, canales y puertos y de ingeniero/a técnico/a de obras públicas.

¿Cuál es el contexto actual respecto a esta situación?

La aprobación a finales del pasado año por parte del Ministerio de Universidades del nuevo Real Decreto RD 822/2021 de ordenación de enseñanzas universitarias y la redacción de la disposición adicional novena del mismo permite resolver algunos de los problemas descritos anteriormente, clarificando el mapa de titulaciones ofrecidas en el contexto universitario y visualizando el nombre de las profesiones reguladas a las que pueden acceder los estudiantes mediante programas académicos con recorridos sucesivos en los que se oferta de manera secuencial un programa de grado más master.

Después de varias reuniones de la CODICAM (Conferencia de Directores de Escuelas de Caminos de España), decidimos que, para reducir la confusión generada en el sector, se haría una oferta similar en todas las universidades.

En esta propuesta se establece el Programa Académico de Ingeniero/a de Caminos, Canales y Puertos, como resultado de la consecución del grado en Ingeniería Civil y el máster universitario en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos.

Conviene señalar aquí que en la mayoría de las escuelas de España se ha impuesto el nombre de grado de Ingeniería Civil para los estudios de grado y están desapareciendo de manera progresiva los grados en Ingeniería de Obras Públicas.

Esperamos que todo ello contribuya a generar una situación estable y que, además, permita volver a visualizar la profesión en las opciones de selectividad para los estudiantes de bachillerato.

¿Crees que, una vez establecido un consenso común, se puede hacer alguna cosa más para mejorar la profesión?

Las órdenes ministeriales se publicaron en 2009 después de varios años de negociación entre colegios, universidades y ministerio. Creo que el contexto profesional y educativo ha cambiado de manera significativa lo suficiente como para que empecemos a replantear una actualización de las mismas.

Por otra parte, el hecho de que actualmente sea miembro de la Junta Rectora de la Demarcación de Catalunya del Colegio de Caminos me ha permitido tener una visión más transversal y global de lo que debe ser el proceso de formación de la ingeniería de caminos, acercándome a entornos a los que el día a día de la universidad no facilita el acceso.