La Otra Orilla | Alfonso Reyes

Presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

Alfonso Reyes: “El baloncesto es pura física”

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y olímpico en Sídney 2000, Alfonso Reyes preside la Asociación de Baloncestistas Profesionales. Su apariencia tranquila esconde al deportista resistente que disfrutamos durante años. Su primera pasión, antes que el baloncesto, es la ingeniería, y fue la que le motivó a compaginar, con mucho tesón, ambas disciplinas durante 17 años. Asegura que “aún tengo pesadillas pensando que me queda alguna asignatura pendiente”

Elena Bartolomé Talavera   Rodrigo Campos Ruiz 

© Luis de las Alas

¿Su vocación es la ingeniería de caminos? 

Sí, de hecho, empecé a estudiar Caminos antes de ser profesional del baloncesto, fue mi primera vocación. Después estudiaba mientras jugaba. Ahora no sé cómo fui capaz de empezarla y terminarla. Fue difícil tener que estudiar cuando viajaba para jugar o en vacaciones. Recuerdo muchos veranos de estar en la playa, pero con los libros. Y, sobre todo, fue difícil examinarme cuando estaba fuera de Madrid. Tardé 17 años en sacarme la carrera. 

¿Qué le condujo a elegirla?

Me gustaban las matemáticas y la física. Me pasa algo curioso, mi hijo las odia y estoy un poco frustrado. Mi padre también fue de mucha ayuda; él era militar y artillero, que dentro de las armas del ejército era la más técnica, junto con los ingenieros. Fue quien posiblemente encendió la llama.

¿Cuál es el logro más importante que ha conseguido como deportista y como ingeniero de caminos? 

Como deportista, haber disfrutado de mi pasión durante tantos años, haber conseguido algunos títulos y haber conocido a muy buena gente. Me retiré de mi etapa deportiva porque quería acabar Caminos. También ha sido muy importante el cariño de la gente. El reconocimiento me llena mucho. Como ingeniero me quité la espinita trabajando siete años en una constructora y sigo abierto a volver a mi otra profesión.  

¿Ha sentido más presión en grandes finales o en los exámenes de la carrera? 

A todos los que hemos pasado por esa escuela sabemos lo que es enfrentarse al aula de exámenes. La presión que he sufrido para los exámenes de la carrera creo que no la he sufrido en un partido. 

Tengo dos pesadillas recurrentes. A veces sueño que me queda todavía una asignatura por terminar. Cuando me despierto alguna vez he ido a mirar el título, que lo tengo guardado. Y la otra es que vuelvo a ir con la selección de baloncesto, pero se me olvidan los calcetines o las zapatillas.

¿El deporte tiene ciencia? 

Sí, el baloncesto es pura física. La ciencia hace falta para jugar a cualquier deporte y para tener bien amueblada la cabeza. Hay que ser moderadamente inteligente o bastante inteligente para practicar un deporte y hacerlo a buen nivel.

¿Quién es para usted el Michael Jordan de la ingeniería de caminos? 

He tenido la suerte, en mi otra profesión, de enfrentarme al mejor de todos los tiempos. En la ingeniería hubiera sido un Torres Quevedo o un Torroja, que son grandes figuras. La diferencia es que Michael Jordan es mundialmente conocido y, por desgracia, los grandes ingenieros españoles han pasado un poco desapercibidos.

En el baloncesto europeo hay una tendencia hacia la espectacularidad de la NBA ¿En la ingeniería prefiere más lo funcional o lo llamativo? 

En la ingeniería y en la vida prefiero lo funcional. Es decir, llegar al objetivo bien y lo más rápido posible. Prefiero lo eficiente y eficaz. En el baloncesto yo nunca he sido de hacer malabarismos. 

© Luis de las Alas

Con sus 2,02 metros de altura se desenvolvió muy bien como pívot, ¿los ingenieros de caminos deben tener alguna cualidad en especial?

Está de moda ahora la palabra resiliencia, aunque no me gusta nada. Evidentemente tienes que tener talento, fuerza de voluntad, ser inteligente, ser constante. 

En 1995, con el Unicaja, perdieron la ACB en el quinto partido de la final contra el Barcelona, ¿cómo se levanta un deportista de una derrota así?

En una carrera deportiva hay más fracasos que éxitos. Tienes que saber sobreponerte y pensar que al día siguiente tienes que volver a entrenar y buscar otros objetivos.

¿Ha vivido una sensación parecida en la ingeniería? 

En la ingeniería el objetivo que tienes es construir cualquier infraestructura, la diferencia es que en el deporte los fallos te los puedes permitir, pero en la ingeniería no. Un error te puede costar vidas.

Después de haber jugado 461 partidos en la ACB y 140 con la selección ¿Qué cree que es lo más importante en el manejo de las frustraciones?

La inteligencia emocional es fundamental y posiblemente la más importante. Yo he conocido a mucha gente en la Escuela de Caminos que era muy inteligente mentalmente, pero carecía de inteligencia emocional. En nuestro mundo es primordial saber relacionarte con los demás.

Ahora estoy en el baloncesto, pero sigo abierto a volver a mi otra profesión

¿En qué proyectos trabajó en la constructora Copcisa como técnico de estudios? 

En el estudio presentábamos ofertas para licitaciones de concursos y subastas para la adjudicación de obras. Vi todo tipo de obras, por lo que no me limité a ninguna. Para mí fue un momento de mucho aprendizaje y estoy muy contento del tiempo que estuve allí. 

¿Fue chocante el cambio de etapa y su llegada al mundo de la ingeniería de caminos? 

Fue más chocante para mis nuevos compañeros que para mí. Me decían: “Ahora es cuando vas a empezar a trabajar de verdad”, pero no, llevaba trabajando 17 años. Antes no tenía casi días libres, pensaba a todas horas en el baloncesto. El convenio de construcción dice que el viernes a las 15 h estás libre; podía dejar mis problemas en el trabajo, en el baloncesto te los llevas a casa. 

¿Qué aplicó del deporte en su trabajo? 

La capacidad de soportar la presión. Teníamos unos proyectos y entregas que no podíamos dilatar. Había días de mucha presión, pero yo traía esa enseñanza del baloncesto y también del aula de exámenes de Caminos.

¿Cómo ve ahora el sector de la ingeniería de caminos? 

A veces pienso que es imposible que sigan en pie tantas constructoras con la poca inversión que se está haciendo. Es como un encaje de bolillos. Las infraestructuras son fundamentales y es importante destacar que son una inversión, no un gasto. Es fundamental para la cohesión económica del país.

© Luis de las Alas

¿Por qué dejó su trabajo como ingeniero y se presentó a las elecciones para presidir la Asociación de Baloncestistas Profesionales? 

Fue de un día para otro. Estaba trabajando, me llamaron y me ofrecieron presidir la ABP. El viernes dejé Copcisa y el lunes eran las elecciones. Me tiré a la piscina. 

¿Su entrada en la asociación estuvo más motivada por la defensa de los jugadores o por volver al mundo del baloncesto? 

Las dos cosas. Por volver al mundo del baloncesto y por transmitir mi experiencia para que los jugadores entiendan que después de la vida deportiva van a tener una vida civil, como digo yo, muy larga. Tienen que estar preparados, porque si no va a ser una fuente de frustración y de problemas. 

¿En qué considera que coincide la labor de la ABP con el Colegio de Caminos? 

Son instituciones que se crean para defender y apoyar a sus colectivos. Son fundamentales y piezas clave para ayudar a los ingenieros y a los jugadores. Estuve hace poco con Miguel Ángel Carrillo, presidente del Colegio, en la creación de la Comisión de Jóvenes y me trataron estupendamente. Cuando salga de la asociación lo mismo tengo que llamar allí. 

El tema principal de este número de la revista es el Año Europeo del Ferrocarril ¿Qué es lo primero que se le pasa por la cabeza al pensar en el tren? 

Lo primero que pienso es en el AVE a Málaga porque voy mucho allí, además, creo que es fundamental el tren, a mí me encanta. En España tenemos la segunda o la tercera mejor red de alta velocidad del mundo. Ya no voy en avión a Barcelona ni a Andalucía, voy en AVE, que es lo más cómodo. 

En las redes sociales comenta temas de actualidad y, sobre todo, de política, ¿cuál es su motivación? 

Fue una válvula de escape cuando estuve con el COVID el año pasado. A parte de ayudarme a mí, parece que también ayudó a personas que estaban pasando por ese trance o que lo pasaron después. 

¿Qué aprendizaje obtiene de esa mala experiencia con el COVID? 

Que no somos nada, que somos muy vulnerables. Es imposible ser feliz todos los días, pero intento aprovechar esos pequeños momentos de felicidad. Siempre intento pensar: ¿Mi familia y mis amigos están bien de salud? Pues ya está.

Así que en sus planes está volver a trabajar como ingeniero de caminos…

Sí, pero ya no me veo otra vez en estudios, tendría que ser algo un poco más especial, relacionado con la inteligencia emocional.