'Regeneracción' | Editorial
Las nuevas fronteras de la ingeniería regenerativa
Como dice Carlos Mallo, coordinador de este número, somos una ingeniería de territorio y de transformación, estamos al servicio de la sociedad y nuestras soluciones han de ser sostenibles. Él mismo decidió dejar su carrera profesional “convencional” para aprender sobre ecosistemas marinos, sobre restauración ecológica y sobre nuevas formas de intervenir en el territorio y en el medio marino. A quienes creen en las responsabilidades individuales como punto de partida y en el trabajo colectivo como única vía real de transformación, está dedicado este número de la Revista de Obras Públicas.
No es fácil expresarse sobre el futuro de la costa como lo hacen Vicente Negro y Nerea Fátima Portillo: la mitigación y adaptación al cambio climático es un desafío que debe conducir a la restauración de ecosistemas marinos y a la protección de la débil y presionada franja costera. En este sentido, las obras marítimas, diques, muelles, rellenos, dragados, etc. han proliferado con carencia de sentido y de rigor: no hay tráfico para tanta explanada, tanto dique en gran calado para tanto barco, donde los puertos están vacíos y las superficies de tierra son espacios con vegetación y sin uso. El panorama de fragmentación de la costa por la existencia de la acción humana con obras marítimas es alarmante. Estas obras, en ocasiones, son carentes de sentido, acometidas por naturaleza estructural e instrumental.
El desarrollo reciente ofrece, como dice José Ignacio Pastor, un cambio de guion: soluciones basadas en la naturaleza, acoplando la hidrodinámica y el transporte de sedimentos con el diseño estructural. Los proyectos de ingeniería marina del siglo XXI deben incorporar, desde su concepción, criterios de integración ecológica, de multifuncionalidad y de circularidad. En el caso de las praderas marinas, la bibliografía ha documentado con detalle el doble papel que desempeñan: por un lado, amortiguan la energía del flujo en la capa próxima al lecho y, por otro, son extraordinariamente sensibles a la atenuación lumínica y a la sobrecarga de sólidos. Este desplazamiento desde la “infraestructura gris” a la infraestructura regenerativa está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con el Pacto Verde Europeo, que promueve soluciones basadas en la naturaleza y en la economía circular.
Estas soluciones, como nos dice Ángela Andrade, son la nueva frontera de la ingeniería regenerativa como acciones apoyadas en la gestión, en la restauración o en la protección sostenible de la naturaleza, al mismo tiempo que benefician tanto el bienestar humano como la biodiversidad. Las soluciones basadas en la naturaleza se diferencian de los enfoques convencionales centrados en la infraestructura gris porque aprovechan la funcionalidad de ecosistemas sanos para generar, de forma simultánea, beneficios sociales, ecológicos y económicos, tales como la mitigación de emisiones mediante captura de carbono y la adaptación al cambio climático a través de amortiguadores naturales y manglares. Su relevancia radica en su carácter integrador y sistémico.
En la entrevista que Carlos Mallo ha realizado a María Maza, del Instituto de Hidráulica de Cantabria, le ha preguntado si estamos entrando en una nueva etapa en la que los ecosistemas pueden formar parte de la infraestructura de protección costera. La contestación es que una de las grandes transformaciones de la ingeniería de costas es precisamente el paso desde una visión exclusivamente “gris”, o basada en infraestructuras rígidas, hacia enfoques basados en la naturaleza, en donde los ecosistemas dejan de ser únicamente patrimonio ambiental y pasan a ser considerados como parte activa del sistema de protección costera, lo cual implica demostrar cuantitativamente que disminuye el riesgo de inundación y de erosión. Pone el ejemplo de los pastos marinos que funcionan como una infraestructura natural eficiente para reducir la energía del oleaje, estabilizar sedimentos y aumentar la resiliencia del litoral, considerando el diseño como una solución que evolucionará con el tiempo, teniendo en cuenta que las soluciones basadas en la naturaleza constituyen una solución adicional dentro del conjunto de alternativas disponible para la gestión del litoral.
El principio de Precaución, Prudencia y Regeneración formulado por las Naciones Unidas, dentro de la Declaración de Río, se ha convertido en un elemento esencial para revertir los procesos de impacto ambiental que se generalizaron a partir de los años 70 del siglo XX. En los más de 30 años de su aplicación, como nos explica Octavio Llinás, se han sucedido dos periodos de aproximadamente la misma duración desde los años 90: el primero, de crecimiento económico importante, y el segundo, de crisis económica desde 2009, profunda y diversa, llegando a la urgente necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual requiere un desarrollo acelerado de las energías renovables.
Este número está dedicado a quienes creen en las responsabilidades individuales como punto de partida y en el trabajo colectivo como única vía real de transformación
Pasados ya 40 años desde la publicación de la Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental que la hizo obligatoria, cabe preguntarse, como hace Rosa Arce, si esta puede contribuir tanto a la regeneración o recuperación de ecosistemas, gracias a las medidas compensatorias que recoge, para reducir y minimizar los impactos adversos. A través de una serie de casos polémicos en España de su aplicación para presas, autovías, accesos y ramales ferroviarios y corredores, llega a la conclusión de que no es fácil hacer un diagnóstico, pero se puede decir que se hacen grandes esfuerzos, y que es muy grande la capacidad de las EIA para obtener una mejora ambiental neta gracias a la restauración, siempre que los programas de vigilancia cumplan su función.
Los problemas ambientales en Canarias generados por el abastecimiento y el tratamiento de aguas son tratados en otro artículo escrito por Eustaquio Villalba, que considera que, en la actualidad, el tratamiento de las aguas residuales es muy incompleto y no cumple la directiva de la UE, dando lugar a graves problemas sanitarios y ambientales. Según el censo elaborado en 2022, hay un total de 434 puntos de vertido desde tierra al mar, concentrados en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, lo que está obligando a España a pagar importantes multas. La ingeniería, como ya mostramos en el número monográfico que dedicamos a Tenerife, tiene un gran reto en todo lo que se refiere al ciclo del agua. Una solución parcial viene del agua depurada, que es totalmente apta para el riego, evita grandes bombeos y la construcción de emisarios, y es un modelo descentralizado que no requiere la inmovilización de grandes capitales.
Aunque ya dedicamos un número de la Revista a la cooperación, el artículo que escribe Mauricio Castro en relación a El Santuario (Honduras) se podría haber enmarcado allí. La empresa ESMUFES, constituida en 2018, tiene como objetivo buscar el desarrollo de la comunidad en las áreas ambiental, social y económica. Una de las metas fue lograr que El Santuario fuera una comunidad baja en carbono, por lo que se instalaron paneles solares para iluminación de las viviendas y para el sistema de bombeo del acueducto. Cuando se inició el proyecto no se tenía claro cómo aplicar soluciones basadas en la naturaleza. La lección aprendida es que no tiene que existir una división entre soluciones ingenieriles y soluciones basadas en la naturaleza. El éxito de un proyecto comunitario es el involucramiento pleno de la comunidad. La calidad de vida, traducida en este caso en agua, energía y trabajo, es la medicina eficaz para no tener que emigrar.
siguiente artículo de Samuel Pérez. Frente a los estudios previos, los planes de vigilancia ambiental o las decisiones tomadas en fase de proyecto, la verdadera capacidad de generar un impacto positivo en el entorno se materializa durante la ejecución. Pone el ejemplo de la ampliación de la línea de atraque del Puerto Exterior de Ciutadella, en Menorca, donde la presencia de praderas de posidonia oceánica, comunidades de corales y moluscos autóctonos exige una atención especial desde las fases iniciales de proyecto. La transformación que exige el contexto ambiental actual no puede abordarse únicamente desde la planificación o la normativa, sino que el verdadero cambio se produce en la ejecución, en el momento en que el proyecto entra en contacto con el territorio.
La experiencia de José Fernández Pérez en la ingeniería de costas le permite afirmar que, hasta hace poco, no solo la ingeniería, sino las Administraciones Públicas y la propia sociedad, han apreciado más las intervenciones duras sobre el territorio mediante obras físicas o actuaciones potentes, que hacerlo siguiendo la lógica de la dinámica natural a la que están sometidos los ecosistemas, muchas veces sin necesidad de obras fijas permanentes. La preferencia social y política por las obras físicas y el creciente consumo de territorio y recursos, antes que por la gestión integral, es también la causa de numerosas intervenciones excesivas y realmente innecesarias. A veces se piensa que el territorio es un recurso casi ilimitado, pero sus intervenciones son acumulativas sobre un recurso que es relativamente escaso. La idea es perseguir un balance cero en cuanto al consumo del territorio con el propósito de mantener un cierto control sobre las actuaciones humanas que realmente afectan al paisaje, a la dinámica de los ecosistemas y a la propia diversidad.
Hay, por tanto, en La Clave de este número, una crítica de la ingeniería tradicional en cuanto a las intervenciones que se producen en el entorno marino. De ahí su título de Regener-acción, que no siempre tiene que suponer la demolición de lo construido, porque, como también dice José Fernández, muchas veces es posible acondicionar y reconvertir las obras realizadas para otros usos y funciones útiles distintas de las originales que las justificaron.
En la sección de Colegio hemos recogido los resultados de las últimas elecciones de la Junta de Gobierno, en las que ha triunfado una candidatura que puede considerarse continuidad de la anterior, aunque sin la figura de su anterior presidente, Miguel Ángel Carrillo, pero sí de su vicepresidente Ricardo Martín de Bustamante. Hemos recogido también una sección que no siempre ha estado presente, como la de Opinión, a través del artículo de Jesús Antonio Collado, asociado a la valoración de la ingeniería hidráulica que jalona nuestros ríos y la preocupación por la demolición de presas que debían formar parte del patrimonio cultural.
Finalmente, dentro de la sección de libros, el que ha escrito con pasión Pepa Cassinello sobre el ingeniero suizo Heinz Hossdorf (1925-2006), que define como un “Mago del Arte Estructural”.