Investigación aplicada en la Ingeniería

Lindbergh en el Puerto de A Coruña

Carlos Nárdiz Ortiz (director de la Revista de Obras Públicas)

Vista del silo del muelle de Batería, en el puerto de A Coruña durante la exposición Untold Stories, de Peter Lindbergh. Foto: Mathieu Ridelle.

La exposición de fotografías de Peter Lindbergh en el muelle de Batería del Puerto de A Coruña ha sorprendido, por su acogida, al Puerto, al Ayuntamiento y a su principal promotora, Marta Ortega, nueva presidenta de Inditex. La elección del lugar ha coincidido con las negociaciones entre la Autoridad Portuaria de A Coruña y el Consistorio para ir abriendo progresivamente los muelles del puerto interior a la ciudad, una vez construido el puerto exterior.

Los muelles de Batería y Calvo Sotelo, construidos en la primera mitad de los años 30 del siglo pasado, tienen una gran centralidad en la ciudad, y han sido identificados, desde que en 2004 se firmó un convenio para financiar una parte de las obras del puerto exterior con una operación urbanística (hoy no aceptada por la ciudad), como la primera zona para abrir el puerto interior a los espacios públicos de la ciudad, con la prolongación hacia ellos de los propios jardines de Méndez Núñez.

El muelle de Batería ha sido, en este sentido, el primero que se ha abierto, al caducar las concesiones anteriores, con la demolición de unos silos metálicos existentes, pero manteniendo el silo de hormigón y una nave portuaria que hoy soportan la exposición, después de la transformación de estos espacios que ha realizado la arquitecta de Inditex, Elsa Urquijo.

En la exposición, el continente es tan importante como el contenido, después de la intervención realizada, en donde por primera vez los visitantes entran en contacto con una nueva dársena abierta al mar, delimitada por los muelles de Batería, Calvo Sotelo y Transatlánticos.

La vista de la dársena viene reforzada por la transformación escenográfica del espacio que ha realizado la arquitecta, apoyándose en elementos tan funcionalmente portuarios como son los contenedores.

Como la escultura de Richard Serra del Museo de Bellas Artes de Bilbao, el desplazamiento en planta de los contenedores superpuestos, pintados de negro, sobre los que se ha dibujado el título de la exposición, Untold Stories, y el nombre del autor, ha permitido diseñar una escenografía que es la puerta de entrada, después del cierre del puerto, a la que sigue una pasarela en forma de tubo, abierta en U en uno de los lados, para ver el mar, que une el silo de hormigón conservado y la nave transformada, en la que el color negro es la imagen de la exposición. Reinterpreta así las fotografías de Peter Lindbergh en blanco y negro, que para él son más auténticas que el color, influidas por el fotoperiodismo de los años 30 y 40, incluso por el cine en blanco y negro.

El color en esta exposición no hace falta, porque ya se lo da el azul del cielo y el verde del mar, cuando el gris que amenaza lluvia, frecuente en A Coruña, no inunda la imagen de la ciudad.

Exteriores del muelle de Batería, en el puerto de A Coruña durante la exposición Untold Stories, de Peter Lindbergh. Foto: Mathieu Ridelle.
Fotografía de Peter Lindbergh © Stefan Rappo. Cortesía de Peter Lindbergh Foundation, París.

La exposición había sido pensada por el propio Lindbergh, e inaugurada antes en Düsseldorf, siendo A Coruña la segunda ciudad del mundo que acoge esta muestra, como un acontecimiento cultural a escala global, por la apuesta de Marta Ortega, amiga del fotógrafo, al que se relaciona con la moda y el cine, como reflejan sus fotografías, mayoritariamente de modelos.

Este fotógrafo, nacido en Polonia en 1944 con el nombre de Peter Broadbeck, que ha inundado las revistas más importantes de moda con sus fotografías y que tiene obra en los grandes museos, se formó fundamentalmente como fotógrafo en Düsseldorf, para desplazarse finalmente a París, en donde vivió hasta su muerte en septiembre de 2019.

En la introducción al magnífico catálogo de la exposición en A Coruña, Marta Ortega se refiere a él como un fotógrafo a la altura de Henri Cartier-Bresson, Helmut Newton, Richard Avedon o Irving Penn, todos ellos relacionados con la fotografía de la moda. Sin embargo, cuando se le pregunta a Lindbergh en una entrevista que recoge el catalogo por la moda, dice que no está interesado en ella, a pesar de hacer fotografías sobre este asunto, y que la fotografía es mucho más grande que la moda en sí misma: es un componente de la cultura contemporánea, como la música.

El proceso de apertura del puerto interior encuentra un camino futuro por el que transitar

Como dice Deyan Sudjic (El lenguaje de las cosas), las casas de moda más ambiciosas construyen sus propios escenarios permanentes, a veces utilizando, como Armani, un entorno industrial. Inditex no lo tiene en A Coruña, a pesar de tener en un municipio periférico con esta ciudad (Arteixo) su base industrial y empresarial. En A Coruña viven Marta Ortega y su padre Amancio en un edificio de la Ciudad Vieja, frente a la Dársena de la Marina y el puerto. Quizás esta exposición sea una premonición.

No hay duda de que el éxito de la muestra tiene que ver con la posibilidad de encontrar retratos (fundamentalmente a partir de la segunda mitad de los años 90) de modelos conocidas como Naomi Campbell, Milla Jovovich, Linda Evangelista,Claudia Schiffer o Marie Sophie Wilson, pero también de actrices, como Uma Thurman, Helen Mirren, Nicole Kidman, Julianne Moore o nuestra Penélope Cruz, y actores (muy escasos, en relación a las actrices) como Antonio Banderas, Robert Pattinson o Richard Gere, junto con algún edificio, siempre desde el interior, como el Musée d´Orsay o el Teatro Real de Madrid; pero también por la forma de convertirla en un relato, a partir de las fotografías seleccionadas por el propio Lindbergh, en el escenario del anterior espacio portuario, en donde la modas y los contenedores y la nave pintada introducen una imagen de modernidad, en espacios ingenieriles antes solo mirados desde el punto de vista funcional, sin otro valor cuando llegan a su obsolescencia.

Linda Evangelista, Michaela Bercu y Kirsten Owen en Pont-à-Mousson (1988) © Peter Lindbergh. Cortesía de Peter Lindbergh Foundation, Paris.

La exposición, inaugurada a comienzos de diciembre del año pasado y con fecha de finalización el 28 de febrero, se ha prolongado, en principio, un mes más, planteándose la ciudad lo que hacer en el futuro con el nuevo espacio portuario (al que le seguirá después el muelle de Calvo Sotelo, también con naves y silos que se pueden reutilizar) y en donde el silo de hormigón de Batería, reconvertido en cafetería y librería, y la nave del mismo muelle, reconvertida en sala de exposiciones, que no desmerece la de cualquier museo, son la mejor manifestación de las posibilidades de los anteriores espacios portuarios para reconvertirse en espacios públicos y en contenedores de nuevas actividades culturales de los cuales se beneficie la ciudad.

Cuando Celedonio de Uribe, el ingeniero de caminos, canales y puertos que, en los años 60 del siglo XIX, proyectó el malecón que ganó para la ciudad, frente a la ciudad histórica, los jardines de Méndez Núñez, y localizó el emplazamiento de la Dársena de la Marina, que se construiría medio siglo después, justificaba su decisión en la máxima de que, además de mejorar el puerto se mejoraba la ciudad.

Esta máxima, que debe presidir todas las intervenciones en los puertos, se debe extender a la utilización futura de los espacios portuarios, en contacto con la ciudad, en donde el proceso todavía tímido de apertura del puerto interior, que requiere operaciones más complejas de convenios entre administraciones, encuentra en este primer éxito de esta exposición un camino futuro por el que transitar, en el que podrían ponerse también la experiencia de otros puertos.