Vía Pública

El Corredor Atlántico

Ignacio García-Arango Cienfuegos-Jovellanos

Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias.

Avelino Acero Díaz

Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias.

Nuestra preocupación por el futuro del Corredor Atlántico nació hacia 2013 a consecuencia del parón ferroviario de Pajares, así como de nuestra idea de que el noroeste ibérico necesita unirse, si no se quiere que España se divida en un este rico e integrado y en un oeste muerto y aislado. Ello además fortalecerá la cohesión de nuestro Estado.

Por eso, entonces, nos propusimos promocionar lo que denominamos “Corredor Atlántico”, que englobaba varios objetivos:

  • Uno, coyuntural: terminar cuanto antes y a nivel europeo los ejes terrestres que van del centro al mar, así como conectarlos directamente a los puertos, e integrarlo todo en una red logística. Ello implicaba a Cantabria, Galicia y Asturias, Hoy todo (más avanzado en Galicia y más atrasado en Cantabria) está en marcha, por lo que en un tiempo razonable estará conseguido. Por ello no nos explayaremos ni en ello, ni en otros detalles que harían esto muy largo y que son conocidos.

  • Dos semiestratégicos a corto plazo: El primero, incluido en el futuro pacto nacional sobre infraestructuras, es el de definir el papel del ferrocarril de mercancías en España, fundamental para conseguir un reparto modal adecuado, así como abordar de una vez por todas el asunto del ancho estándar. Todo estaría claro si existiese un Pacto Nacional por el Transporte y las Infraestructuras Estratégicas, que definiera, a largo plazo, la política y la red de transporte de interés general de España. El segundo, que se considere, desde ya, el mar como una parte esencial del Corredor Atlántico, integrado en la malla de comunicaciones que vertebra Europa. En ella, la conexión ferroviaria Cantábrico-Zaragoza-Mediterráneo será de suma importancia. El objetivo realmente estratégico, que deberá cristalizar a largo plazo, es la construcción de Europa al atarla con su oeste, ya que la articulación del noroeste no solo es la terrestre, pues su ribera fue, a través de nuestro mar Cantábrico, un camino europeo y una puerta del continente al mundo.

En estos momentos nuestro viejo lago celta es una charnela de las comunicaciones mundiales, hasta de las nacientes del Ártico. Por eso, a nuestro juicio, otro gran reto es que el mar Cantábrico funcione en red conectando a todos sus puertos ahora descoyuntados entre sí y con sus hinterlands (de ahí la importancia del ferrocarril costero) y del mencionado Cantábrico-Mediterráneo. Además, debemos apostar por una competencia marítima sinérgica para crear una plataforma portuaria del noroeste ibérico, integrada en una gestión intermodal del transporte, así como imbricada en el conjunto de la red logística. Ello implica conocer (lo que supone tener un planteamiento territorial global) cómo se integran los medios de transporte, así como cuál es el futuro de nuestros tráficos, tanto de los que podemos generar, como de los que podemos captar del mundial en una época en la que las nuevas energías abren un nuevo mundo marítimo. 

La finalidad del Corredor Atlántico es crear valor a través de actividades verdaderamente productivas

El conocer nuestra ubicación con respecto al mundo y cómo sacarle beneficio será el fundamento de nuestro porvenir. Ello pasa también por integrar a las regiones del Arco Atlántico para hacerlas motor de la innovación, lo que implica que ese noroeste debe extenderse en un futuro desde Porto hasta Normandía, que pronto será el otro extremo de la nueva Ruta de la Seda, pues, como ya dijimos, la vía marítima del Ártico está ahí. 

Ello nos llevó a pensar que lo esencial para el progreso humano no es lo instrumental (aunque sea tan importante como las comunicaciones y sus infraestructuras), sino lo intrínseco, es decir, nuestras bases humanas para progresar, que son las que darán vida a esa gran Región Europea, ribereña de nuestro lago celta, que será nuestra riqueza si se convierte un corredor de ideas, de ciencia y de arte, lo que exige trabajar, poner los medios y arriesgar. 

Si lo hacemos, tendremos un noroeste próspero que habrá pasado de una economía primaria a una NUEVA FRONTERA fundamentada en la innovación –que tendrá como espina dorsal el conocimiento–, así como en una vertebración de sus regiones ribereñas. Para ello tenemos que aprovechar nuestras potencialidades, que son muchas: el territorio, la cultura, la situación, nuestro carácter, la formación, las comunicaciones… Y, sobre todo, debemos utilizar como motor el esfuerzo, solidario y sinérgico, de todo el noroeste, que debe convertir a su totalidad en nuestro espacio de vida, así como en la puerta de Europa al mundo. Para conseguirlo, más que las infraestructuras físicas, lo determinante son otras ligadas a la i+D+i, desde tener una cobertura digital decente en todo el territorio hasta un “cerebro” que impulse los sectores más competitivos. Ello implica poner en marcha plantas que aprovechen la energía del hidrógeno en todos sus aspectos, tener un sistema de formación dual, coordinar la investigación de todas las universidades y estas con el mundo de la empresa y el capital, poseer infraestructuras de apoyo técnico y financiero a los emprendedores, establecer ayudas para asesorar el implantar una agricultura y una industria agrícola modernas y nuevos modos de trabajo en el territorio rural… 

En fin, que es necesario tener una estrategia, analizar la situación vigente, y desde ahí, diseñar un futuro, para, desde él, saber utilizar nuestro territorio desde una mente que impulse a los sectores más competitivos, integrando a la iniciativa pública y la privada para así estar en la punta del mundo. 

El conocer nuestra ubicación con respecto a él y cómo sacarle beneficio será el fundamento de nuestro porvenir, así como en el primar los intereses globales, tras olvidar tanto los propios como el localismo. Ello implica trabajo, pero, sobre todo, visión y voluntad. 

En síntesis, tras empezar considerando el Corredor Atlántico como un asunto de transportes, hemos llegado a la conclusión de que él es hacer que la vida florezca. 

Si, en el aspecto material, conseguimos que la economía funcione, el obtener ese valor será lo que marque la diferencia entre estar aislados o conectados, no (con ser esenciales e indispensables) las infraestructuras.