Entrevista | Laurent Ney

CEO de Ney & Partners | Civil engineer and architect

“Tenemos la responsabilidad social de conseguir el mejor diseño posible”

En un imponente espacio natural protegido del condado de Cornwall, al sur de Inglaterra, Laurent Ney ha proyectado con acero, madera y pizarra la pasarela del castillo de Tintagel. Este ingeniero civil y arquitecto asegura que “las infraestructuras tienen un impacto enorme y duradero en la naturaleza”, y por eso, “no podemos permitirnos construir mal”.

José Romo Martín (CEO de FHECOR)

Cortesía de Ney & Partners.

La pasarela de Tintagel tiene una ubicación muy especial. ¿Qué le sugirió ese emplazamiento?

La pasarela de Tintagel se construyó en Cornualles (Reino Unido). Se encuentra en un lugar muy potente, salvaje, áspero, de una belleza natural excepcional. Apela además al imaginario colectivo por la historia y las leyendas en torno a él, ya que la zona se relaciona con la leyenda del rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda. Ahí la leyenda reemplaza a la historia y la imaginación se impone a la realidad. Se trata además de emplazamiento magnífico y muy frágil. Era importante dar con una solución que respetara esa fragilidad y el espíritu del lugar.

¿Cómo aborda usted este tipo de concursos?

En un concurso hay que procurar captar la ambición y la visión del cliente. En este caso, los requisitos estaban bien formulados, aunque, claro, al ajustarlos a veces resultan contradictorios. Como diseñador, tu diseño debe maximizar el cumplimiento de los requisitos y establecer una jerarquía entre ellos.

De todos modos, también es importante trascender las cuestiones prácticas y alcanzar un nivel superior. La solución propuesta pretendía incorporar una capa coherente a la historia del lugar, ya de por sí compleja.

¿La solución de los dos voladizos que apenas se tocan es muy especial? ¿Cómo surgió esa idea? ¿La habían considerado con anterioridad?

No, no se nos había ocurrido antes. La solución llegó durante el proceso de diseño. Empezamos con tipologías distintas y terminamos con una preselección de diseños en la que el puente en arco era uno más. La dificultad de acceso a la obra nos obligó a construir el puente en voladizo, con medio puente en cada lado.

Con el cierre del puente en el centro, introducíamos hiperestaticidad en el sistema con esfuerzos elevados en el cordón superior e inferior, lo cual no aportaba ninguna ventaja estructural y podía ser considerado un riesgo en un emplazamiento tan «vivo» desde el punto de vista geotécnico. Al final, optamos por dejar esa unión abierta. Ello dice de la construcción del puente y casa muy bien con la narrativa del lugar.

¿Influyó el contexto histórico en la solución propuesta? ¿En qué sentido?

En cierto modo sí, porque intentamos construir un puente intemporal, que resultara aceptable para todos los visitantes del lugar. Integramos esta intención en diferentes niveles, por ejemplo, en la materialidad: empleamos materiales locales, como la pizarra y el acero, para el puente y madera para la barandilla, que son materiales que ya existían en la época medieval. El segundo nivel es la tipología del puente en arco, que también se lleva utilizando desde hace más de dos milenios.

Otro nivel fue dejar el hueco entre el continente y la península. De hecho, es probable que el antiguo castillo hubiera estado siempre dividido en dos partes conectadas entre ellas por un puente de madera o un puente levadizo.

¿El modo de construcción de la pasarela influye en su diseño? ¿De qué modo?

La obra no es accesible para coches ni camiones, así que el modo de construir el puente exigía inventiva por nuestra parte. El diseño ya contempló este aspecto desde el principio y lo llevaba integrado. Tras calcular el peso máximo que se podía llevar y colocar en el lugar (5 toneladas), concluimos que la solución en voladizo era la más eficiente. Los primeros elementos se llevaron en helicóptero, y una grúa cable colocó los componentes. La solución que propusimos no requería elementos provisionales y era igual de estable durante la construcción que en la fase final.

La armadura es un elemento estructural que ya ha utilizado en otras ocasiones. ¿Qué destacaría de este tipo de solución en cuanto a su forma y resistencia?

En la pasarela de Tintagel la forma de la armadura guarda relación directa con el momento de flexión de la estructura. En el centro del puente, donde el momento de flexión es cero, solo tenemos 175 mm de altura en el estribo, y donde el momento es máximo tenemos un brazo de palanca de 4,5 m. Así pues, hay una identificación clara de barra inferior que absorbe la compresión y la barra superior, el tablero, que absorbe la tensión. Y luego están las diagonales, que absorben el esfuerzo de cizallamiento durante la etapa de montaje.

Existe una clara jerarquía entre estos elementos, que se subraya con el uso del acero inoxidable y mediante un pequeño ritmo para las diagonales, que visualmente desaparecen al contemplar toda la estructura. Además, el modo en que estas diagonales se unen entre ellas es peculiar puesto que no están interrumpidas, sino que forman figuras de diamante unidas entre sí.

De este modo, esta solución tan clásica con diagonales confiere una potencial riqueza de diseño. Si nos fijamos en la época en que se inventaron las armaduras –como la Warren, la Pratt y muchas otras–, podemos apreciar esta riqueza formal que hoy aún podemos desarrollar. La claridad con que una armadura absorbe los esfuerzos es una auténtica ayuda para los diseñadores de puentes y proporciona diseños estructuralmente sólidos.

¿Fue especial para usted diseñar un proyecto en el Reino Unido? ¿Es lo mismo diseñar allí que en Bélgica? ¿Cuáles son las diferencias?

Diseñar en países diferentes implica tratar con culturas diferentes. Los diseñadores tienen que adaptarse al contexto local. Así pues, sí, el Reino Unido es otro contexto, pero en esencia el diseño no difiere de otros países europeos.

En el Reino Unido es muy habitual que los concursos de puentes y pasarelas estén dirigidos por arquitectos. ¿Cómo fue su relación con William Matthews Associates?¿Quién hizo qué?

Por contrato, Ney & Partners era responsable de la arquitectura y el diseño estructural de la pasarela de Tintagel. En la fase de concurso,Ney & Partners tenía a su cargo el diseño del puente. William Matthews Associates era nuestro arquitecto local y se encargó de la ejecución del proyecto en el lugar.

© Hufton & Crow. Cortesía de Ney & Partners.
© Hufton & Crow. Cortesía de Ney & Partners.

¿Qué puede contarnos de la obra? ¿Cuáles fueron los principales retos y cómo los resolvieron?

El principal reto era la inaccesibilidad del lugar, ya que no hay ninguna carretera que lleve a la obra, y la carretera para vehículos pesados más próxima está a 500 m. Por lo tanto, tuvimos que buscar un modo de llevar el material a la obra, y eso influyó en el diseño general del puente. Por otra parte, en el Reino Unido, la capacidad de carga máxima de los helicópteros es de 5 toneladas, y esas mismas restricciones de peso se aplican a las grúas de cable que utilizamos. Por lo tanto, este peso máximo condicionó el de los distintos segmentos del puente que podíamos transportar. Las secciones miden entre cuatro y cinco metros, lo que incluye todas las partes estructurales del puente. En segundo lugar, era preciso minimizar nuestras intervenciones en el lugar, ya que se trata de una zona protegida y de alto valor paisajístico.

Por último, ¿cómo ve el diseño de puentes en Europa y qué tendencias observa?

En Europa tenemos una tradición de puenteslarga e interesante, contamos con puentes interesantes y diseñadores muy competentes. En cuanto a las tendencias de diseño, en el futuro, la circularidad y la sostenibilidad serán temas importantes. Las respuestas a estas cuestiones son complejas y desde luego distintas de las de la construcción de edificios.

Nos encontramos en un punto de inflexión hacia una nueva movilidad. Las infraestructuras en su conjunto y los puentes en particular deben ajustarse a la movilidad libre de emisiones de carbono.

La robustez, el menor uso de material y la mayor duración son los retos del futuro cercano.

¿Tiene algún comentario o reflexión final sobre el diseño o la industria de los puentes?

Para mí es importante decir que como diseñadores tenemos la responsabilidad social de conseguir la mejor calidad de diseño posible. Las infraestructuras tienen un impacto enorme y duradero en la naturaleza, el entorno y en la calidad de vida. En este mundo finito en el que vivimos no podemos permitirnos construir mal. Además, es el único modo de que el público acepte grandes proyectos de infraestructuras. La construcción de un puente no solo debería ser una ventaja para la movilidad pesada, sino también para el hábitat local y la naturaleza. Esto solo se puede lograr si la visión del cliente contempla esta ambición. Nosotros como diseñadores, los clientes y el sector de la ingeniería de puentestenemos la responsabilidad de construir un mundo mejor. Así lo entiende el sector, y en los últimos años observo un cambio de mentalidad importante, incluso por parte de los contratistas.

Las limitaciones de carga del helicóptero para el transporte de elementos influyeron en el diseño

© Hufton & Crow. Cortesía de Ney & Partners.

Tintagel, las dos orillas del diseño
© Hufton & Crow. Cortesía de Ney & Partners.

Se trataba de volver a crear un vínculo que existió en su día y que iba a llenar el vacío existente. Los dos voladizos están cerca de unirse sin llegar a tocarse. El hueco entre ellos representa la transición de la tierra firme a la isla, entre el presente y el pasado, entre lo conocido y lo desconocido, entre la realidad y la leyenda. 

Pasarela de Tintagel

Bridge Design Award 2021

Museum+Heritage Award 2020

The Steel Design Award 2020

© Hufton & Crow. Cortesía de Ney & Partners.

68,5

metros de largo

2.500

visitantes al año

58

metros de altura

2

voladizos independientes