Entrevista | David Regades Fernández

Delegado del Estado en el Consorcio de la Zona Franca

“ El valor principal de la Zona Franca es que Vigo dispone de su propia agencia de desarrollo económico”

El Consorcio de la Zona Franca de Vigo, que se creó en 1947 como una necesidad para el desarrollo económico de la ciudad y del puerto, ha sido un factor clave en la consolidación de la actividad económica de Vigo y su entorno. David Regades Fernández es el Delegado del Estado en el Consorcio de la Zona Franca desde 2018 y conoce muy bien el territorio de Vigo porque anteriormente había sido concejal del Ayuntamiento de Vigo y director del proyecto Vigo Smart City.

Pablo Otaola Ubieta (coordinador del monográfico)

 

Jorge Bretón © Basque Culinary Center

El Consorcio de la Zona Franca de Vigo va a cumplir 75 años. ¿Cuáles fueron las razones de su creación?

En aquel 1947, España era un país en el que la dictadura había impuesto, como medida de posguerra, un régimen autárquico con grandes trabas a la importación, lo que suponía un freno al desarrollo económico. Los empresarios de Vigo pensaron que la creación de una Zona Franca, como las que ya existían en Barcelona (1916) y Cádiz (1933), les facilitaría ese intercambio comercial imprescindible para sectores como el de la conserva; además veían claro que la instalación de una Zona Franca propiciaría que se instalasen nuevas empresas para fabricar componentes importados y que utilizasen la mano de obra disponible, que con sus salarios asegurados podrían hacer crecer la ciudad con el consiguiente reparto de riqueza hacia otros sectores como la construcción o el comercio. 

¿Cuáles fueron sus primeras actuaciones? 

Después de un interesante debate en la Cámara de Comercio sobre si la Zona Franca de Vigo debería tener un carácter más industrial o más comercial, que se solucionó con un proyecto que diseñaba un área comercial en Alcabre y otra industrial en Balaídos, en 1957 se consigue que Citroën se instale en Vigo. 

Aunque Citroën comienza su actividad en una nave ubicada en el propio puerto, enseguida se pone en marcha la ejecución de un gran polígono, y en 1959 se instala en los terrenos actuales de Balaídos, donde un tiempo después también se instala la empresa Indugasa-GKN y se construyen almacenes para las empresas que se dedican al suministro a los barcos de altura, el tradicional entrepot. Hoy, el polígono de Balaídos se ha especializado en la automoción y la actividad de zona franca comercial se realiza desde el área portuaria de Bouzas.

La conservera Albo, primera empresa que se instala en la Plisan, en Salvaterra, ya ha iniciado las obras.
El Parque Tecnológico y Logístico de Vigo tiene un millón de metros cuadrados y está en plena ampliación.
Balaídos fue el primer parque empresarial de Zona Franca de Vigo y donde tiene su sede la factoría de Stellantis, anteriormente Citroën.

Se trata de un proyecto muy ambicioso. ¿Cuáles son sus valores y sus principales aportaciones al territorio de Vigo?

El valor principal es que Vigo dispone de su propia agencia de desarrollo económico que le permite planificar muy específicamente, de acuerdo a las necesidades del territorio. Si la instalación de Citroën le permitió a la ciudad superar la terrible crisis del naval de los años 70, desde la reforma acometida en el Consorcio, derivada de la entrada de España en el Mercado Común, se acometieron las imprescindibles actuaciones de suelo industrial que demandaban las empresas y que nadie llevaba a cabo por la dificultad de urbanizar superficies cercanas al millón de metros cuadrados en un terreno de difícil orografía y de propiedad atomizada, como es el de las Rías Baixas. La creación de nuevos polígonos ordenados, bien comunicados y con todos los servicios ha sido la principal aportación de la Zona Franca a la economía de la comarca. 

¿Cuáles han sido las principales actuaciones del Consorcio hasta la fecha?

La creación de parques empresariales: el polígono de A Granxa, en O Porriño; el Parque Tecnológico y Logístico, en Beade-Valadares; Porto do Molle, en Nigrán; y la PLISAN, en Salvaterra-As Neves. Entre todos, hoy dan empleo a una de cada cuatro personas activas laboralmente de Vigo y su área de influencia. Además, estos polígonos cuentan con infraestructuras desarrolladas por el Consorcio, como centros de negocios, naves en alquiler, edificios de servicios y aceleradoras e incubadoras de promoción del emprendimiento que  potencian la productividad de las empresas instaladas en ellos al poner en común a la industria madura con las nuevas iniciativas de negocio. Los estudios muestran que el impacto económico de nuestros parques es enorme, ya que generan el 28 % del PIB comarcal. 

¿Cómo funciona la relación entre las distintas Administraciones que forman parte del Consorcio?

Las Administraciones que conforman el Consorcio, que son el Ayuntamiento de Vigo, la Cámara de Comercio, la Diputación de Pontevedra y la Autoridad Portuaria, actúan coordinadamente a favor de Vigo y lo hacen a través de sus vocales en los órganos de dirección del Consorcio, que son el Pleno y el Comité Ejecutivo. Estos máximos organismos acuerdan por votación las políticas a seguir, pero siempre bajo el paraguas del Estado, que es quien, a través del Ministerio de Hacienda, designa anualmente los recursos económicos que provienen del impuesto de sociedades de las empresas instaladas en régimen de zona franca y ante quien la institución responde sometiéndose a un control anual de los servicios de inspección de Hacienda.

Los parques de la Zona Franca dan empleo a una de cada cuatro personas activas laboralmente de Vigo y su área

Bouzas, sede actual del Consorcio, al borde del mar.

El proyecto Abrir Vigo al Mar ha transformado la relación de la ciudad con el puerto. ¿Cuál ha sido la participación del Consorcio en el proyecto?

Abrir Vigo al Mar fue un gran proyecto que transformó el paseo marítimo de la ciudad y sin el cual sería imposible entender el Vigo moderno, que cada año recibe más visitantes. La participación del Consorcio fue clave, a través de la financiación, para poder desarrollar un proyecto tan ambicioso, que cambió el frente marítimo: de una zona oscura y llena de coches a un paseo peatonal al borde del mar, que invita a los ciudadanos a mostrar su ciudad a los visitantes. Fue además un esfuerzo de colaboración entre las Administraciones que participaron y que dio lugar a un espacio del que los vigueses presumen, porque les permitió por fin pasear y realizar actividades de ocio cerca del mar. 

En la Zona Franca de Vigo ya trabajamos en los retos para los próximos años: internacionalización, economía sostenible y verde, digitalización y colaboración público-privada

¿Cuáles son los retos del Consorcio para los próximos 25 años? 

En la Zona Franca de Vigo ya trabajamos en los retos que se presentan a la sociedad en los próximos años: internacionalización, economía sostenible y verde, digitalización y colaboración público-privada. Como primero citaría la internacionalización de las empresas, en la que trabajamos con varios programas de apoyo, que han ayudado a cientos de compañías a lanzarse a nuevos mercados, con mayor seguridad y más posibilidades de éxito. Ahí están nuestros programas ViaExterior, VinoExterior, MarExterior o CulturaExterior. 

Porto do Molle, en Nigrán, es un enclave tecnológico en plena expansión.

La economía sostenible, circular, verde y respetuosa con el medio ambiente es otro de nuestros ejes, y como ejemplo tenemos el proyecto de valle de hidrógeno que estamos poniendo en marcha. Se trata de producir hidrógeno verde a partir de energía solar y con ello queremos ser ejemplarizantes. En breve será una realidad. 

Quiero también destacar que otro reto es el de la digitalización y la inteligencia artificial, y por citar un cuarto eje destaco la colaboración público-privada, como medio a impulsar y consolidar en el futuro. Ahí tenemos el ejemplo del centro logístico que vamos a poner en marcha con el clúster de la automoción de Galicia (CEAGA), o también los proyectos que tenemos con el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia (CTAG), especialmente el del vehículo conectado, que se ha convertido en proyecto estratégico (PERTE) del Gobierno de España para el desarrollo del vehículo conectado y autónomo en todo el país.