Coyuntura

Movilidad más segura en nuestras carreteras

La introducción de un nuevo diseño de carretera convencional, conocida como carretera 2+1, mejorará sustancialmente las condiciones de seguridad. Resulta evidente que la sociedad actual demanda una nueva movilidad, tanto en lo que se refiere al transporte de personas como al de mercancías.

Fernando Pedrazo Majarrez

 Jefe de la Demarcación de Carreteras de Estado en Extremadura.

La universalidad del servicio prestado y la imprescindible sostenibilidad del sistema de transporte requieren que se afronte por fin el reto de conseguir la integración de todos los modos de forma eficiente, garantizando una interoperatividad flexible que sea compatible con el máximo nivel de seguridad para todos los usuarios. Y todo ello tanto en el ámbito urbano como en el interurbano. 

Si nos centramos en la carretera, un sentir demasiado generalizado apunta a que el diseño de la infraestructura se encuentra ya plenamente consolidado, y que el futuro vendrá exclusivamente por su integración en sistemas inteligentes que realicen una gestión centralizada y automatizada de los vehículos. 

Sin embargo, una adaptación del modelo ferroviario a la carretera requerirá de un debate social importante. La movilidad por carretera goza de una complejidad sustancialmente mayor y, a falta del pronunciamiento de la realidad, una mirada serena al problema pone en evidencia que tal objetivo, si bien loable, requerirá en todo caso de un prolongado periodo de transición, implicará un consumo de recursos nada desdeñable y además requerirá la conformidad de los usuarios sobre el nivel de libertad finalmente alcanzado. 

Lo que es más, también podemos afirmar que hoy en día el diseño de la infraestructura de carretera no está agotado y que todavía no se han explorado suficientemente soluciones prometedoras, como los carriles dedicados tanto a condiciones específicas de circulación como a tipos de vehículos. Prueba de esta afirmación es que, en las últimas décadas, el progreso de la ingeniería viaria ha concebido un nuevo tipo de carretera que supone una mejora sustancial de las condiciones de seguridad vial. Esta solución ha venido consolidando su denominación internacional como “carretera 2+1” y actualmente cuenta con una amplia experiencia en muchos países europeos (Suecia, Finlandia, Alemania, Francia, Polonia o Irlanda) y del resto del mundo (EE. UU., Canadá o Australia). En nuestro país el encadenamiento de coyunturas económicas desfavorables ha provocado cierto retraso en el empleo de este tipo de vía, y solo se dispone de tramos en servicio en Cataluña. 

De forma simplificada, la movilidad interurbana por carreteras se basa en la utilización de autopistas, incluyendo en este grupo las autovías, donde existen calzadas separadas para cada sentido de circulación con dos o más carriles por calzada, y carreteras convencionales, donde se tiene una única calzada y dos carriles, uno por cada sentido.

Esquema de Carrretera 2+1 en configuración ideal

Las carreteras 2+1 constituirían una situación intermedia entre ambas tipologías; es decir, se dispone de una única plataforma donde se mantiene una separación permanente entre sentidos de circulación y se implantan carriles adicionales dedicados al adelantamiento de forma alterna para cada sentido de circulación, dependiendo de la demanda existente de esta maniobra. 

Esta solución difiere del histórico carril central que podía ser utilizado por cada sentido de circulación para realizar el adelantamiento con total libertad, situación que finalmente condujo a su eliminación ante el mal comportamiento respecto a la seguridad vial. En la carretera 2+1 existe una separación de sentidos permanente, tal como se aprecia en la imagen que se acompaña de la red viaria catalana.

Consciente de esta mejora, la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aprobó el pasado 12 de marzo de 2021 la Orden Circular 1/2021, sobre “Recomendaciones para el diseño de carreteras 2+1 y carriles adicionales de adelantamiento”, que viene a ser la primera norma a nivel nacional donde se desarrolla el diseño de este tipo de vía, proporcionando a administraciones y proyectistas un soporte básico para todas las decisiones que se deben adoptar en el proyecto. 

Respecto a la seguridad vial, las carreteras convencionales se caracterizan por la existencia de una maniobra compleja nada exenta de riesgo, como es el adelantamiento con la invasión del sentido de circulación contrario.

Durante la circulación, el conductor de cada vehículo debe personalmente gestionar esta maniobra conforme a las oportunidades de visibilidad que le proporciona la infraestructura y el tráfico existente en el sentido contrario. En autopistas esta maniobra desaparece, con lo que se dispone de una mejora notable de seguridad y confort. 

En esencia, el objetivo de un tramo de carretera 2+1 es suprimir en toda su longitud la maniobra de adelantamiento con invasión del sentido contrario de circulación; por tanto, la infraestructura proporciona la gestión segura de la maniobra de adelantamiento. Diversos estudios han puesto de manifiesto la significativa reducción de la accidentalidad relacionada con el tipo de accidente frontal y frontolateral.

No solo se consigue una mejora de la seguridad vial en el itinerario con una inversión más proporcionada a la demanda de tráfico, sino una mejora del nivel de servicio de la carretera al incrementar la velocidad media de recorrido y reducir el tiempo de espera para adelantar a otros vehículos. La mejora obtenida es mayor cuanto más elevada sea la proporción de vehículos lentos en la vía. Existen países que permiten en este tipo de carretera aumentar la limitación de velocidad genérica hasta los 100 km/h, por encima de los 90 km/h actualmente vigentes en nuestro país. La normativa alemana admite incluso hasta 110 km/h para este tipo de vía.

Respecto a la capacidad de la carretera propiamente dicha, aunque todavía existe debate al respecto, se considera que se puede dar servicio a una intensidad media diaria de vehículos (IMD) del entorno de hasta 22.000 veh./día, si bien todo depende de las condiciones concretas de cada caso. 

Zona de Transición Crítica en tramo de Carretera 2+1 en Cataluña
Sección transversal de la Carretera 2+1. Tipo 2.

Por otro lado, también es destacable que la carretera 2+1 permite mejorar las condiciones de servicio de un corredor viario con unas menores afecciones ambientales respecto a una autopista, lo que en muchos casos hoy en día constituye un aspecto determinante a la hora de desarrollar y mejorar la red viaria. 

La carretera 2+1 resultará una opción de diseño especialmente adecuada para aquellas carreteras convencionales preexistentes en las que exista una cantidad significativa de tráfico lento y donde existan importantes limitaciones para la visibilidad de adelantamiento. El desarrollo de este tipo de carretera permitirá mejorar corredores en los que, por débil demanda de tráfico o por problemas medioambientales, no sería viable el desarrollo de una vía de alta capacidad.

Lo expuesto pone de manifiesto que la infraestructura de carretera todavía puede aportar significativas mejoras a la movilidad interurbana. La introducción en nuestra red viaria de la carretera 2+1 permite afrontar un abanico de funcionalidades muy amplio, que va desde la mejora del servicio prestado por un trazado existente, hasta la configuración de una primera calzada de una autopista, donde permite adaptar la inversión a
la demanda.