La Clave

El Plan de Recuperación: una oportunidad única, una gran responsabilidad

La disrupción de la COVID-19 ha marcado sin duda un antes y un después en muchos aspectos, en cómo trabajamos, en cómo nos relacionamos y sobre todo en cómo vivimos nuestros hogares, provocando una situación nueva en la que el ciudadano ha empezado a prestar atención a las condiciones de habitabilidad de sus viviendas, lo que, sumado a las ayudas del Plan España Puede, crea una oportunidad única para impulsar la rehabilitación de nuestros edificios, pero también una responsabilidad de la industria como pilar fundamental para la recuperación económica y de empleo de nuestro país.

Palabras clave: Rehabilitación, habitabilidad, vivienda, edificios, industria, construcción.

The COVID-19 disruption has undoubtedly marked a watershed in many aspects: how we work, how we interact and above all how we experience our homes, thus leading to a new situation in which citizens have begun to pay attention to the habitability conditions of their homes, which, added to the “Plan España Puede” aid scheme, creates a unique opportunity to promote the renovation of our buildings, as well as a responsibility of the industry as a fundamental pillar for the economic and employment recovery of our country.

Keywords: Renovation, habitability, housing, buildings, industry, construction.

Isabel Alonso de Armas

Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos.

Directora de Sostenibilidad y Desarrollo de Negocio del Grupo BMI (Región Sur de Europa).

©Vicente Tofiño

Parece que fue hace años cuando redactaba el artículo en mayo 2020 para la ROP n.º 3621 de junio sobre el reto que supone el impulso de la rehabilitación para alcanzar los objetivos a 2030, así como ayudar a la recuperación económica de España, pues ya estaba siendo identificado su protagonismo.

El año 2020, marcado por la pandemia de la COVID-19, ha sido un año para olvidar por los múltiples aspectos que todos conocemos, teniendo un impacto social y económico mundial sin precedentes. Se ha iniciado un cambio en nuestra forma de vida, de trabajo, de ocio, de relacionarnos, donde la integración de la digitalización en nuestro día a día ha dado un gran salto, siendo en Europa del 81 % al 95 %, un aumento que hubiera requerido de dos a tres años en la mayoría de las industrias con tasas de crecimiento prepandémicas (McKinsey & Company COVID-19 digital sentiment insights survey).

El boom de la reforma de 2020

El impacto de la COVID-2020 se puede analizar desde múltiples perspectivas, pero la siguiente gráfica refleja tres aspectos clave que afectan directamente al comportamiento del usuario final en su relación con la mejora de su vivienda, como es la evolución económica nacional y su capacidad económica personal para invertir en la rehabilitación o reforma de su hogar, en base a la tasa de ahorro de los hogares y la tasa de paro. Es en el segundo trimestre de 2020 donde se produjo el mayor impacto en el PIB por la paralización de la actividad económica y, a su vez, se alcanzó la mayor tasa de ahorro de los hogares (31 %) de los últimos diez años. (Gráfico elaborado con datos del Instituto Nacional de Estadística, INE).

A la salida del confinamiento, gracias a la capacidad de ahorro de los hogares, se posibilita la desenfrenada búsqueda del ciudadano para mejorar su vivienda una vez ha sido consciente del estado de conservación de la misma. Deja de aceptar condiciones de habitabilidad asumibles en tiempos pre-COVID, cuando su permanencia en la misma era más reducida tanto por trabajo como por ocio. Se llega así a alcanzar un incremento en las solicitudes recibidas cercano al 50 % como se refleja en el Informe anual sobre la Reforma de Habitissimo 2020.

Y es que, ante la situación inédita que como sociedad tuvimos que vivir, se produjeron puntas en comportamientos individuales del ciudadano en un corto periodo de tiempo que marcaron sin duda la actividad vinculada a la mejora de las viviendas, como, por ejemplo, en los meses estivales, la reforma, la adecuación de los espacios abiertos, la instalación de toldos o la construcción de piscina, que coparon las noticias en los medios de comunicación.

Tras el verano, se aprecia cómo la carencia de olas de la COVID-19 fue marcando la contención del ciudadano a la hora de realizar intervenciones en su hogar, si bien en este periodo sus solicitudes se vinculan a las que por estacionalidad corresponden, como son la carpintería exterior y calefacción, estando siempre presente la reforma.

La gran actividad en la mejora del hogar ha sido un gran apoyo para que el número de afiliados a la Seguridad Social del sector de la construcción (tomando como referencia los datos de diciembre 2019), siendo el que mejor se ha recuperado, alcanzando forma de “V” y ya en julio, valores con los que comenzó el año, a pesar de haber sido el más afectado en términos relativos en abril. (Gráfico elaborado con datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones).

Esta visión de actividad del sector contrasta con los visados de dirección de obra para reforma y ampliación (vinculados con la rehabilitación), pues sufrieron una contracción del 9,3 %, alcanzando solo 28.229 visados, consecuencia sin duda de los retrasos en las convocatorias de las juntas de propietarios de las comunidades de edificios residenciales. 

“Incertidumbre” ha sido una de las palabras más escuchadas en nuestro sector, lo que transmite el recuerdo a lo sufrido en la crisis de 2008, de la que muchas empresas siguen aún recuperándose. Ha sido un lastre al inicio del desconfinamiento para que dieran respuesta a la gran demanda del usuario final, llegando a descompensarse totalmente la balanza entre oferta y demanda.

Y es que el tiempo ha sido más relativo que nunca, con cambios de ritmo de actividad propios de una montaña rusa cuyo trazado era definido por la carencia e intensidad de las olas de la COVID-19; sin embargo, el reto sigue siendo el mismo o incluso mayor dada la aceleración de cara a 2023 que se quiere dar al objetivo del PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, España Puede, subiendo de 105.000 viviendas rehabilitadas 2021-2023 a las 500.000. Un reto nada baladí, pues para alcanzar dicho volumen se han necesitado hasta ahora 15 años.

Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, España Puede

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, España Puede, (69.528 M€), reconoce, en su redacción y asignación de fondos, el potencial del sector de la construcción como generador de empleo (pues, como ya se ha mostrado, recuperó en forma de “V” cifras de primeros de 2020), así como motor económico. El 29 % del plan lo aglutinan el programa de mayor cuantía económica vinculado a la movilidad sostenible (13.203 M€) y el programa de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana (6.820 M€).

Se conforma por cuatro ejes (transición ecológica, transformación digital, cohesión social y territorial, e igualdad de género) y se subdivide en diez políticas y 30 componentes, teniendo como objetivo a corto plazo lograr la recuperación tras la crisis sanitaria sufrida, pero con un foco a medio y largo plazo para alcanzar una sociedad resiliente y sostenible desde el punto de vista social, medioambiental, territorial y económico.

El componente 2, plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana, es el que incide directamente en la edificación, desarrollándose en varias líneas de acción. Se ha elaborado este cuadro de las inversiones, incluyendo el detalle de la metodología de cálculo para mostrar el alcance esperado.

Se estima que más del 80 % de su dotación contribuye a la transición ecológica, así como que su aportación a la transición digital será en estos ámbitos: conectividad, inversiones en I+D digital, capital humano, administración electrónica, digitalización de actividades, inversión en capacidades digitales y despliegue de tecnologías avanzadas, y transición ecológica del sector digital, impulsando así la transformación del propio sector de la construcción.

Una oportunidad, una gran responsabilidad

La rehabilitación del parque residencial se encuentra ante una situación única, pues si bien hasta ahora ha sido “la hermana pequeña” de la obra civil y la obra nueva de edificación, toma protagonismo por su importancia ante los objetivos 2030 y 2050, así como pilar para la recuperación económica tras la disrupción de la COVID-19.

Otro elemento diferencial respecto a otros momentos en los que ha tratado de impulsar la rehabilitación es la predisposición del propietario de la vivienda, pues como ya se ha visto en 2020 ha girado su mirada hacia su hogar, permaneciendo más tiempo y realizando mayores o menores intervenciones de mejora y disfrutando los beneficios de estas, tanto por habitabilidad como por reducción en el consumo energético. Este hecho es clave para facilitar su activación hacia la rehabilitación del edificio.

Como sector, para poder afrontar el volumen de actividad que se va a producir en los próximos años, debemos cambiar tendencias arraigadas como son el bajo índice de digitalización, la falta de atractivo para el talento joven y la escasa presencia de la mujer (<10 %), entre otros, logrando mejorar la productividad y resiliencia ante nuevas disrupciones. El grado de atomización del mismo —el 75% de las empresas tienen de uno a cinco empleados— dificulta la permeabilidad de acciones de cambio, por lo que es clara la urgencia de emprender el camino lo antes posible.

Si se analiza el periodo 2010-2020, se puede observar que se ha producido un importante envejecimiento, desplazándose el mayor peso por rango de edad, de los 30-39 años a los 40-49 años. Como consecuencia de ello, en 2020 el 70 % de los ocupados era mayor de 40 años, mientras que en 2010 solo representaba el 48,20 %, así como se ha reducido a la mitad los menores de 30 años.

La industrialización y digitalización del sector, junto a la especialización basada en formación y profesionalización, ayudará a cambiar la imagen que los jóvenes pueden tener del sector, atrayéndoles y logrando cambiar la tendencia que está provocando una importante pérdida de transmisión del conocimiento. Pero no será suficiente, pues si se espera crear cerca de 200.000 empleos en el sector, se deberá también recuperar el talento perdido por la crisis de 2008, vía cursos de reciclaje, por ejemplo.

Para lograr alcanzar el ritmo de rehabilitación que requiere el Plan España Puede, la colaboración entre todos los agentes implicados será imprescindible, así como tener una mirada abierta para poder ponerlo en práctica de múltiples maneras, adecuándose a las necesidades y capacidades del ciudadano propietario del inmueble, agente activador: regeneración de barrios, rehabilitación integral, rehabilitación en fases, elementos constructivos de vivienda, proyecto de rehabilitación, libro digital del edificio, etc., de tal manera que se vaya andando el camino hacia los objetivos 2030 y 2050. 

Como sector tenemos la responsabilidad de afrontar el reto que se nos ofrece para impulsar la economía del país y la mejora de nuestro parque edificatorio, siendo a su vez el acicate que necesitábamos para transformar nuestro sector en una industria de alta productividad, digital, sostenible, resiliente e integradora.

Rehabilitación llevada a cabo en la cubierta del Hospital de Basurto (Bilbao). © BMI Group
Operarios sobre una cubierta en rehabilitación. © BMI Group
Edificio rehabilitado en Sopelana (Bilbao). © BMI Group

Referencias

1

McKinsey & Company COVID-19 digital sentiment insights survey

2

Instituto Nacional de Estadística 

3

Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana

4

Informe Anual sobre la Reforma 2020, de Habitissimo

5

Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones