Cultura | Mirador al arte

El aura del gemelo digital

Historiador del arte. Ingeniero de caminos.

Hace unas semanas daban los medios especializados del mundo del arte la noticia de que una copia fidedigna o facsímil del David de Michelangelo (1501-1504), la gran escultura que se conserva en la Galleria dell’Arte de Florencia (altura de más de cinco metros y cinco toneladas y media de peso), embarcaba rumbo a Dubai, donde se expondrá desempeñando un papel preponderante en el pabellón italiano de la Expo 2020, aplazada un año como consecuencia de la pandemia. La reproducción de la escultura se ha realizado a partir de un gemelo digital exacto en 3D del original, impreso seguidamente en resina acrílica y aplicando a la superficie un tratamiento final con polvo de mármol. A simple vista, según dicen, es imposible distinguir original y copia, dado el grado de perfección del proceso, efectuado con precisión micrométrica en geometría, textura y atributos propios de la percepción escópica.

En este trabajo tan sugestivo, que une el arte excelso del Seicento con la sofisticada tecnología de nuestro tiempo, ha tenido una participación importante un grupo de la Escuela de Ingeniería Civil de Florencia (departamento de Geomática), dirigido por la profesora Grazia Tucci, que coordinó un equipo pluridisciplinar de historiadores del arte, ingenieros, informáticos y artesanos. El uso de una panoplia de tecnologías de última generación (digitalización láser en 3D de proximidad, impresión sólida, inteligencia artificial, etc.), operando sobre una pieza maestra de la escultura del Renacimiento, sitúa esta proeza en un lugar sumamente interesante, entre la memoria y el futuro. No solo por lo que afecta a la propia obra de arte y la reflexión sobre cómo la reproducción afecta a su valor material y simbólico (1), sino también por el papel que ha desempeñado en este caso una rama tradicional de la técnica –la ingeniería civil– que no suele generar noticias vinculadas a proyectos de vanguardia en el dominio de las tecnologías digitales. El equipamiento para llevar a cabo el trabajo fue suministrado por la empresa Hexagon Italia, perteneciente a la industria electrónica, patrocinadora de la iniciativa se supone por interés comercial y visibilidad de sus tecnologías en la Expo 2020.

La idea italiana de reproducir fielmente el David no es, sin embargo, la primera que ha tenido por objeto la creación digital de facsímiles de grandes obras de arte. En Madrid se creó en el año 2001 –es decir, hace dos décadas– la empresa Factum Arte (2), con el objeto de desarrollar la tecnología necesitada para reproducir la tumba del faraón Seti I de la dinastía XIX, situada en la necrópolis tebana del Valle de los Reyes, una de las mayores y más decoradas de las allí existentes. La cámara mortuoria es de las más espectaculares y ricas de las de la zona, y fue descubierta y excavada por el arqueólogo-anticuario y aventurero Giovanni Battista Belzoni en 1817. El encargo del gobierno egipcio tuvo como fin evitar el deterioro de la tumba original, causado por las numerosas visitas que recibía, derivando el público hacia una reproducción que poseyese la mayor fidelidad posible, algo que en España se hizo también con la cueva de Altamira por idénticas razones, aunque con medios más modestos y menos sofisticados.

Trabajos de digitalización de la cámara mortuoria del faraón SETI I, en el Valle de los Reyes, Tebas, Egipto. Año 2001. © Factum Arte Foundation.

En ese sentido, la realización de gemelos digitales en tres dimensiones y la recreación material de una obra de arte original a partir de este tipo de estructuras informáticas podría considerarse como una acción de preservación del patrimonio cultural y artístico, al tiempo que permite poner copias de relativo bajo coste y calidad extraordinaria a disposición de la comunidad de artistas e investigadores interesados. La réplica siempre ha tenido muchos usos y defensores. En Londres, por ejemplo, en el Victoria & Albert Museum of Art and Design, existe una importante colección de réplicas de obras maestras de escultura y ornamentos arquitectónicos (entre ellas, el Pórtico de la Gloria de la catedral Compostelana), instaladas en una amplia zona de espacios expositivos reservados a este fin desde el año 1873 (las grandes salas de las reproducciones son conocidas como the Cast Courts). Actualmente, el museo V&A es la sede del programa ReACH (Reproduction of Art and Cultural Heritage). lanzado por la UNESCO en 2017, dirigido a fundamentar con rigor científico la reproducción del arte a través de los actuales medios técnicos. Los objetivos del programa ReACH son, por una parte, difundir y compartir las mejores prácticas relativas a la producción, almacenamiento y diseminación de copias digitales y físicas de obras de arte originales y, en segundo lugar, establecer un modelo común de referencia para el uso y exposición pública de este tipo de objetos facsimilares por parte de otros museos del mundo.

Escaneo de precisión de la cabeza del David. Año 2021. © DICEA, Dipartimento di Ingegneria Civile e Ambientale,Università degli Studi, Florencia. © Politecnico di Torino

Parece evidente que las nuevas tecnologías digitales permiten hacer del facsímil no ya una copia como antes, sino una recreación de la obra de arte en el más estricto sentido visual. El gemelo digital ahora también posee aura. O más bien ¿es la tecnología que media entre un original y esa producción tan perfecta lo que realmente porta el aura? Porque la producción de estos objetos impresionantes no es sino una muestra incontestable de los cambios profundos que Paul Valéry anticipaba tiempo atrás sucederían en “l’antique industrie du Beau […] jusqu’à modifier merveilleusement la notion même de l’art” .

Notas

1

Recuérdese al respecto el conocido ensayo de Walter Benjamin titulado La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (1936). Aunque el fin de este texto era aportar una reflexión sobre el cine, primer género artístico de naturaleza industrial y dirigido a un mercado de masas, sus consideraciones sobre el aura del objeto artístico y los efectos que causa sobre ella la reproducción técnica son de validez a cualquier otra especialidad. Decía Benjamin que «el aura es la manifestación irrepetible de una lejanía, por cercana que pueda estar».

2

Fundada por el restaurador inglés Adam Lowe y el ingeniero de telecomunicación español Manuel Franquelo. Actualmente la empresa cuenta con tres sedes (Madrid, Londres y Milán) y fuerte presencia internacional. Factum Arte es un auténtico caso de éxito en el campo de la producción de réplicas exactas en el mundo del patrimonio cultural, donde ha desarrollado un gran número de proyectos de todo tipo, utilizando desarrollos tecnológicos propios en digitalización, procesado de datos, producción y experimentación.